lunes, 21 de noviembre de 2016

De tácticas y nombres

El viernes Deportivo Morón se trajo un puntazo de Vicente López. Asimismo tuvo los peores minutos en cancha que recuerde en la era Walter Otta. Luego de un inicio en donde Pardo estuvo cerca de abrir el marcador, Platense tuvo 35 minutos (del 5 al 40 de la primera etapa aproximadamente) en donde "bailó" literalmente al Gallo.
Pero analicemos por qué.
El técnico de Morón dispuso una típica línea de cuatro, la que nadie objeta. El problema, para nosotros, es la conformación de un medio campo "forzado" en funciones discutibles.
Antes del partido, e inclusive, también contra Fénix hablamos de que si Pardo, Giménez, Gerardo y Lillo son los encargados del medio, encontrábamos mucha disposición para el juego y poca para la marca. Matías Pardo hace un trabajo incansable yendo y viniendo delante de Broggi, y, a su vez, desgastando energías que quizás le faltarán a la hora de hacer lo que mejor le sale que es el desequilibrio sobre el área contraria.
Por su lado Giménez y Gerardo Martínez intentan conformar un doble cinco con excelente pie y muy poca marca. La conocida "lentitud" de Gerardo y la poca recuperación de Emmanuel Giménez hicieron que por momentos fueran meros protagonistas del conocido "loco" interpretado por los jugadores rivales. Mientras tanto Cristian Lillo, bien volcado a la izquierda, se veía obligado a cerrarse al ver que sus compañeros no podían parar los toques y avances rivales; dejando en ese caso su carril totalmente descubierto para un Nico Martínez que hacía lo que podía. Los auxilios ocasionales de Javier Rossi y Rodrigo Díaz no alcanzaban para taponar los inmensos huecos de un medio campo totalmente desbordado.
Si uno repasa los goles y las llegadas Calamares conllevan simultáneamente los reproches de Racca y Mayola ante la pasividad de sus compañeros a la hora de no poder conformar la primera línea de filtro ante los avances rivales. En la primera conquista local, el jugador de Platense remata y es obstruído por la defensa, pero en el rebote tiene tiempo de acomodarse y volver a patear sin que ninguno de los volantes llegara a auxiliar a la defensa.
El segundo gol es una jugada de "papi", llegaron triangulando del medio por la izquierda y tocando hasta dejar a Vazzoler solo debajo del arco de Milton. Pero una excelente tapada del "uno" del Gallo sumado a un error de Mauro Biassuto (árbitro del partido) cortando una ataque claro por una falta que no existió sobre Mayola, fueron impedimentos para que el resultado fuera lapidario.
Y Morón tuvo su cuota de fortuna. Porque en un partido que se presentaba totalmente adverso, encontró un ataque aislado que Rossi de cabeza transforma en el descuento. Un gol que abría nuevamente las puertas del partido y los temores del local.
Amigo lector, estoy convencido que de no existir ese gol, Otta hubiera metido mano en el equipo para el inicio de la segunda etapa. Pero seguramente la charla en el entretiempo sirvió para ajustar las piezas y dar vuelta la historia.
¿Y en qué cambió entonces?. Si el técnico de Morón opta por el juego antes que la marca y los que tienen que jugar no lo hacen,  el problema se agrava. Seguramente Walter Otta debe haber hecho hincapié a Gerardo, Díaz y Giménez que si no ajustaban el juego (marca y pases) la cosa no funcionaba.
Y entonces, la mejora del Gallo y el notorio freno en Platense hicieron que el empate fuera justo y el dominio pasara a manos de la visita.
Ahora bien, ¿pueden jugar el "Rengo" y Gerardo juntos?. Claro que sí. También pueden jugar Rossi, Akerman, Pardo, Gerardo y Díaz...todos en el mismo equipo. El problema es que cuando no tengamos la pelota quién la va a recuperar. Sin lugar a dudas es tentador tener y poner semejantes apellidos en una misma formación, pero también podés encontrarte con un equipo desbalanceado que no recupere y muy vulnerable a la hora de ser atacado. Porque si decidís jugar con un "doble cinco", uno de los dos debe ser neto "raspador y recuperador" (Lillo o Toledo) y el otro de más juego (Giménez o Martínez). Claro que aquí no vemos la existencia de un volante por la izquierda si Lillo se corre al medio. Desconocemos la realidad de Tabak o del Castillo. Tampoco el presente del "Chile" Basualdo que podría ser el "cinco raspador".
Por derecha la cosa está más cubierta con Leandro Guzmán (ya recuperado) o Matías Pardo, o en todo caso hemos visto a Kevin López hacerlo muy bien por ese sector.
Así y todo, con críticas y apoyos, este equipo está sexto, a tres de la punta y con un partido menos. ¿Cuánto hay de Walter Otta y cuánto del peso específico propio de este plantel?. Respuesta a criterio de quienes quieren o no al técnico de Morón.


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