lunes, 19 de febrero de 2018

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Nico y a la bolsa

Morón ganó en Mendoza por primera vez en su historia. La noche le sonrió y la fortuna le tendió una mano.
Un necesitado Independiente Rivadavia salió a liquidarlo desde el inicio, pero Milton Alvarez y la suerte tuvieron puesta la del Gallo. Una, dos y muchas más veces el peligro merodeó por el arco de Morón. La línea de volantes fue muy permeable a los intentos locales y los tres de punta que puso el técnico local llegaban y desperdiciaban oportunidades.
Muchas veces hablamos del "podio". Hoy mencionaremos el "anti Podio", o sea aquellos que directamente nunca pudieron entrar en juego. Y allí el puesto uno es para Emiliano Méndez: decididamente el peor partido desde que llegó a Morón, ni recuperó ni entregó acertadamente cuando la pelota pasó por sus pies.
El otro de este podio negativo fue Rodrigo Díaz: una noche para olvidar, vio cómo el partido se jugaba y a pesar de su esfuerzo nunca pudo entrar en el mismo.
Y, como para poner a un tercero, Leandro Guzmán: sencillamente "otro" jugador.
Pero ojo, que si se juntan un poquito en este podio especial entran muchos más.
Pero como dijo un amigo en Mendoza..."a pesar de todo estábamos cero a cero...". Y el ingreso de un Nicolás Ramírez por Rodrigo Díaz le complicó el libreto a la "lepra", porque comenzó a jugar por donde Morón no lo hacía, y es por ello que en la segunda intervención Emmanuel Giménez le abre una pelota a la izquierda y "Nico" se mete en el área sin marca para definir excelentemente con un pie derecho bien abierto y al segundo palo del arquero con una comba envidiable.
De allí en adelante Independiente jamás se recuperó del disgusto. Y Morón tuvo el mejor escenario. Nuevamente línea de cinco (ingresó Perales) y algunos espacios para las corridas de Ramírez o Facundo Pumpido.
Tres puntos que en realidad son seis debido a la condición del rival y el estadio. ¿Fue justo?. Yo creo que sí porque el equipo de Walter Otta tiene un estilo que no pierde aunque las cosas no salgan y respeta una línea. Fue justo si tomamos en consideración que este plantel viene de un ascenso y se banca el cambio de categoría. Fue justo si consideramos que el cuerpo técnico del Deportivo Morón está en cada uno y todos los detalles de los rivales. Fue justo si tnemos en cuenta que este plantel juegue bien, regular o mal nunca escatima esfuerzos. Por todo esto fue justo, aunque lo que vimos en 90 minutos nos haya dejado una sensación distinta.

sábado, 17 de febrero de 2018

La danza de la fortuna

En una noche difícil para todas las líneas de Morón, Otta se jugó por hacer ingresar a Nicolás Ramírez, quien cambió la suerte del Gallo en una de las muy pocas oportunidades que tuvo el equipo.
En su visita a Mendoza, Deportivo Morón le ganó 1 a 0 a Independiente Rivadavia.

martes, 6 de febrero de 2018

Mauricio Alonso: "Si no era por videollamada, no podía ver a mi hijo"

                                                                                        Por Carlos Asama

El volante ofensivo, quien se sumó recientemente a Deportivo Morón, dialogó anoche con La 94 Sport, y explicó los motivos que lo llevaron a de dejar el fútbol de ascenso europeo e hizo un análisis de la actualidad del gallito, más lo que dejó el triunfo en Adrogué.



Fue el primero en llegar. Y no debió esperar mucho para debutar. Es que Walter Otta, lo tiró en el once titular en el primer partido del año, y no desentonó. A él, le cometieron la infracción que derivó en el único grito del encuentro: "Era un lateral, yo fui por ir, dudaron tres jugadores de ellos y me la llevé. Y cuando veo que (Nicolás) Gásperi se tira al piso, se la punteo y me toca; ni él la discutió".


Se movió por la banda izquierda, y fue crucial no sólo en ataque sino que también se transformó en una rueda de auxilio para Nicolás Martínez: "Hablé con Nico antes del partido para saber que hacer. Y me dijo que nunca tenía que pasar la línea de él" . De está forma, evitó que al lateral le hagan el 2-1, como le sucedió durante toda la primera parte del torneo.


"Es una posición donde se corre mucho, porque hay que atacar y defender. Tuvimos la suerte con el 'Chaco' (Leandro) Guzmán que la cancha no era muy grande, y nos permitió hacer bastante bien el recorrido", comentó que se inició futbolísticamente en Cerro de Uruguay. "Sabíamos como jugaba Brown, que teníamos que taparle los desbordes y los centros. Jugaban mucho al cambio de frente, y lo pudimos resolver muy bien", agregó el nacido en Montevideo.


El flamante refuerzo del Gallito, explicó como llegó al futbol de España: "Tuve un año muy bueno en Villa Dálmine. Tenía una propuesta para irme al Cádiz, y como me rompí la rodilla, el presidente, que también manejaba al Lorca Deportiva, me dijo que vaya ahí seis meses para que agarrara ritmo, y después ir al Cádiz". Sin embargo, no le fue bien en su paso por la Segunda División B. Apenas un gol en once partidos. "Me costó adaptarme. Pensé que iba a ser más fácil", y prosiguió: "No me tocó jugar tanto como esperaba".


Pero más allá de los futbolístico, hubo otra cuestión clave por la que pegó la vuelta a nuestro ascenso. "Me vine porque extrañaba a mi familia. Tengo que en Marzo cumple 4 años, que si no era por videollamada no lo podía ver", confesó el ex Villa Dálmine. "Fui más por la experiencia que por la plata. Cobrabas acorde al equipo donde estabas. Para un jugador del Real Murcia, un club que estuvo mucho tiempo en Primera, el sueldo era de 10.000 euros por mes. Lo mismo pasaba con la concurrencia de la gente a la cancha".


"En Argentina, me siento muy cómodo, porque estoy cerca de ellos. Sé que si tengo un fin de semana libre, estoy en 3 horas con un barco; en España tenía que viajar casi un día". Mauricio Sebastián Alonso Pereda, también contó como fue el primer contacto con su actual técnico: "Walter (Otta) cuando me llamó me dio a elegir en donde jugar. Yo le dije que le podia hacer las dos bandas o ir de media punta, que él eligiera".


"En España, jugaba más de media punta. De volante, a pesar de que soy derecho, me gusta jugar por izquierda para enganchar y pegarle", expresó. Cuando fue consultado por si veía la categoría igual que hace unos años, sostuvo que "Ahora, es diferente, por el equipo. Morón es más grande comparado con Villa Dálmine. Es otra la infraestructura, la gente y la calidad de jugadores". "Me encontré con un buen plantel, podemos pelear cosas importantes", concluyó el oriental de 23 años.

lunes, 5 de febrero de 2018

Clink, caja

El único debate que no admite discusiones es el del resultado. ¿Se jugó bien?...y a la luz del final de la historia podría decirse que sí. ¿Fue Morón a ganar el partido?. Seguramente sí. ¿Hizo méritos para ganarlo?. Solo uno, y el más importante: fue prolijo y obedeció al pie de la letra a un plan.
Lo que sucedió es que en frente el rival, que en esta ocasión fue Brown de Adrogué, tenía un proyecto bastante similar al del Walter Otta, pero la diferencia estuvo en el error del penal cometido a Alonso. Y a planes similares y rendimientos parecidos, la balanza suele inclinarse al que comete menos errores. El local tuvo uno y lo pagó caro.
Con un esquema que ya le conocemos al técnico de Morón, el Gallo salió con cuatro en línea (Paredes, Sebastián Martínez, Mayola y Nico), dos volantes defensivos (Lillo y Emiliano Méndez), dos bien abiertos (Guzmán y Mauricio Alonso), uno libre (Rodrigo Díaz) y uno arriba (Javier Rossi).
De todos ellos tenemos que destacar el excelente debut de Sebastián Martínez Aguirre que literalmente manejó a toda la defensa. Ganó todo de arriba y de abajo y se encargó de acomodar a sus compañeros para que Milton Alvarez fuera un mero espectador más.
Luego Paredes (cada vez más importante en este esquema), Mayola y Nicolás Martínez cumplieron sin errores sus papeles.
Quizás Lillo y Emiliano Méndez tuvieron algunos desacoples. El primero en las entregas de lo que recuperaba y el segundo en la recuperación de pelotas ajenas.
Mauricio Alonso (otro debutante) dio señales de un interesante proyecto de volante con llegada, y justamente a él le cometieron la falta del penal.
A Guzmán ya lo conocemos...muy atento a no dejar solo a Paredes. Rodrigo Díaz es distinto en todo: en esa capacidad de limpiar rivales y en esa insistencia de hacer una de más. Pero a la hora de pararse frente al penal que era el triunfo fue implacable.
Rossi lo de siempre. Eterno luchador en un esquema que parece olvidar a su delantero cualquiera sea el apellido.
A los catorce del complemento una corrida de Mauricio Alonso por la izquierda termina en falta dentro del área. Penal sin discusiones y uno a cero. Luego los cambios para cerrar aún más la historia: Valentín Perales ingresó por Alonso y con esto se armó una línea de tres centrales y dos marcadores abiertos. Listo, todos sabíamos que quien no se equivocara, ganaba. Y la historia ya estaba escrita.
Tres puntos que cambiaron todo: te sacaron del descenso, te metieron en el reducido y la copa Argentina. ¿Qué loco no?, y no es de extrañar teniendo en cuenta que todos están peleando por algo en una baldosa.
Tres puntos vitales, y lo serán mucho más si se validan con Ferro el próximo finde en el Nuevo Urbano.

domingo, 4 de febrero de 2018

Rengol de la victoria en Adrogué


Con gol de penal del Rengo Rodrígo Díaz, el Gallo le ganó a Brown de Adrogué y dejó la zona del descenso por primera vez en lo que va del Nacional B. Además, está dentro de los clasificados al octogonal final y a la Copa Argentina.