viernes, 21 de abril de 2017

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miércoles, 12 de abril de 2017

También hay que ganarlos

Morón  superó ajustadamente al equipo de Munro con dos pilares fundamentales: el gol del "eterno" y las dos tapadas de Milton Alvarez que a la postre fueron dos goles más para el Gallo.

Con los resultados puestos la presión venía de todos lados, era ganar y crear una pequeña luz de distancia que  sea el comienzo de un despegue definitivo.

El trámite fue parejo, Colegiales presionó en todos los sectores obligando al equipo de Otta a salir a través de pelotazos de Mayola o Racca. Y sabemos que para este plantel no es la mejor alternativa.

A pesar del trámite intenso, las llegadas no fueron tantas, y las pocas estuvieron repartidas. Claro que de todas, las más claras fueron tres. Una para Morón, concretada con un cabezazo de Damián Akerman luego de un centro de Guzmán y las otras dos murieron en la intervenciones del "uno" local (tapó un mano a mano con el "nueve" tricolor y al final del partido sacó un remate increíble de Santiago Tossi).

Si evaluamos los rendimientos individuales, Milton se sacó un 10. En el fondo, Ferreyra no termina de administrar su vehemencia y en varias oportunidades deja desequilibrado a sus compañeros. Racca está cada vez mas firme y Mayola es el que marca el camino como siempre. Nicolás Martínez una fiera, no pierde jamás a su presa. En el medio, la cosa fue pareja. Quizás nuevamente Ramírez volvió a marcar la diferencia y a esta altura no nos explicamos cómo Los Andes no lo tenía en cuenta.
Gerardo estuvo mucho más custodiado y Akerman activo exigiendo a la defensa rival y presionando al error del equipo visitante.

Hasta el gol de Damián, doce del complemento, Colegiales había tomado el control del encuentro, pero en esta ocasión el peso individual y la jerarquía del once de Otta inclinaron la balanza para el puntero del torneo.

Lo bueno de todo es que este plantel está consciente de que cualquiera sea el rival, las exigencias van a ser cada vez más grandes. Y jugando mejor o peor, lo que no se negocia es la entrega.  Y lo más importante es que Morón pudo incrementar el margen y resta una fecha menos en el campeonato.

lunes, 3 de abril de 2017

Y allí va Morón

Parecía fácil. Y no lo era. Resultó holgado. La visita a Maschwitz era uno de esos partidos que todos sabíamos que en la ruta del campeonato había que ganar. Si bien, al final, el empate también hubiera servido (tomando en cuenta la derrota de Atlanta), Morón empieza a pensar en despegarse de sus escoltas para llegar con el aire suficiente a la fecha en que quedará libre (faltan dos) y nunca dejar la cima del torneo.

Todo fue tan rápido y vertiginoso como el estado del campo de juego. A los diez minutos el once de Otta estaba dos a cero arriba con dos goles de Leandro Guzmán. Con sendos desbordes por la izquierda de un imparable Nicolás Ramírez, el primero fue fruto de un centro preciso a la cabeza que definió cruzado y abajo. El segundo, una corrida por el mismo lateral, un quiebre y un intento de remate al arco que es obstruído por un defensor que le deja servido al mismo goleador una pelota bien "chanchita" de frente al arco.

Iban once minutos y restaba demasiado para dormirse. Obviamente Acasusso iba a quemar las naves. 

Y aquí un punto preocupante: de la misma manera que tanto Ramírez como Guzmán lastimaban por sus bandas, Morón era atacado por sus espaldas. Es por ello que Nicolás Martínez y sobre todo Ferreira se encontraron muchas veces con el 2-1 en frente y eran desbordados. Principalmente el "cuatro" que es mucho más propenso a excursiones a tierras rivales y retarda su regreso.

Por todo esto, Morón dejó de atacar y fue desbordado a tal punto que el "quemero" consiguió un gol por intermedio de Damián Salvatierra (nos vacuna siempre) que lo puso en carrera nuevamente.

No es menor destacar que Ramírez luego de la jugada que originara el segundo gol quedó muy golpeado y ya no fue el mismo. Y esto se notó.

En el complemento el equipo local volvió a insistir con sus llegadas y consiguió el empate de la mano de un penal ejecutado por el "nueve" y goleador.

Claro que Morón tenía guardada la carta de triunfo en el banco. El técnico decide el ingreso de Matías Pardo en lugar de un extenuado Guzmán y fue "Pichín" quien volvió a enloquecer a la defensa de Blas Giunta. En su primer intento, casi entrando al área, lo derriban y de ese centro magistral de Gerardo viene el cabezazo de Cristian Lillo para poner a Morón nuevamente arriba en el marcador.

Y más tarde, un jugadón de chico surgido de la inferiores provoca que le cometan una falta en el área que se transforma en penal y gol ejecutado por Damián Akerman.

Ya con el cuatro a dos y los ingresos de Rodrigo Díaz (lo hizo muy bien) por Ramírez y Valentín Perales (sorpresivo número cinco) por Damián Toledo; el equipo de Walter Otta no solo justificó el marcador sino que lo pudo haber ampliado.

Armar un podio de elegidos sería difícil, pero podríamos empezar con Nicolás Ramírez (desequilibrante mientras estuvo entero), Guzmán (por sus dos goles), Lillo (que siempre está) y Pardo (encargado de poner las cosas en orden nuevamente). Pero parece injusto dejar de nombrar un muy buen partido de Akerman y de la dupla central Racca - Mayola.

El Gallo se enamoró de la punta del torneo y tiene serias intenciones de no dejarla.

lunes, 27 de marzo de 2017

Para no perder el camino

Asumido el muy mal partido y derrota en Villa Crespo, el desafío era revertir la historia categóricamente. Y Morón lo hizo.
Otta presentó una formación similar a la que había ganado frente a Estudiantes, o sea, Ferreira y Nico Martínez a las bandas, Broggi de central con Mayola en este caso (Racca suspendido) y Rodrigo Díaz en lugar de Gerardo que, oficialmente, tenía una contractura. Extra oficialmente, una decisión del técnico debido a algún incumplimiento del jugador en el entrenamiento del domingo previo a Atlanta.

Lo cierto es que Deportivo Morón se encargó de dejar bien en claro que de la punta no se baja y basado en un excelente trabajo de Nicolás Ramírez (todo el partido por el carril izquierdo) y Lillo en la recuperación, marcó el terreno y ganó sin lugar a dudas.

El olfato goleador de Damián puso el uno a cero. Error del arquero visitante que Akerman no perdona. Cumpleaños 37 del "culeao", gol 100 en el urbano y 150 vistiendo la camiseta del Gallo. Redondito todo.

El "Rengo" sale lesionado y en su lugar ingresa Pardo, que con muchos más minutos y jugando bien suelto arriba con Damián, fue otra cosa. Morón comenzaba a justificar la diferencia y anunciaba estirar el resultado. Al inicio del complemento, un centro de Giménez, un arquero que no sale, Ramírez que busca con su cabeza cambiar la dirección del remate, cosa que logra y convierte el segundo.

Al rato "Comu", que venía con tres triunfos al hilo, se queda con uno menos y el partido es a gusto del local. Y en una salida rápida desde el medio, Pardo que habilita a Damián, este espera a Ramírez que se la devuelve al mismo Pardo que siguió la jugada definiendo cruzado bien abajo.
Tres goles y muchas razones para conseguir revertir no solo la derrota frente a Atlanta, sino algunas falencias que el equipo mostraba a pesar de los resultados favorables.

En síntesis, un partido perfecto. Pero lo más importante es que tanto Walter Otta como el equipo tomaron nota de los aplazos anteriores y trabajaron para corregirlos.

De todas formas la pelea por el primer ascenso viene dura ya que con sendas victorias de Atlanta (3 a 1 a Excursionistas) y Defensores (2 a 1 a Barracas) no pierden el ritmo y no aflojan. Y transitando el último tramo del torneo, ya no hay espacios para errores. Como dirían los burreros, final del bandera verde.

Morón 3 - Comunicaciones 0

miércoles, 22 de marzo de 2017

Casi, casi...

En los cálculos preliminares, era un partido "perdible". Como seguramente ellos lo habían tenido en cuenta a la hora de visitarnos hace una ronda.

El gol agónico duele el doble. Pero ni suma ni resta más puntos. Y, bajando decibeles y sacándonos la calentura del momento, es noble reconocer que Atlanta hizo mejor las cosas y que fue un justo ganador.

Las diferencias no fueron tan grandes, como tampoco lo habían sido en el triunfo frente a Estudiantes, pero puntualmente a este partido le quedaban bien dos resultados: el empate o el triunfo local.

Morón no pudo generear siquiera una mínima chance de gol a lo largo de los noventa y pico de minutos que se jugaron anoche en Villa Crespo. Y eso es lo que debe preocupar. Para un equipo puntero y con aspiraciones de campeonato, la fluidez ofensiva  es, por lo menos, mezquina o pobre (como frente al "pincha") y nula como anoche.

La inclusión de Akerman en reemplazo de Gerardo quizás quiso buscar más presencia en el área contraria. Pero lo que Otta no interpretó o no tuvo en cuenta, es que su equipo no tenía abastecedores de pelotas para dos goleadores de las características de Damián o Rossi. Morón mostró una mejor imágen al inicio del partido pero nunca llegó superar la línea de los cuatro del fondo rival. Y para colmo, la tempranera salida de Rossi (esguince de rodilla como mínimo), hizo que Deportivo Morón perdiera dos jugadores: uno, el ya mencionado...y el segundo Nicolás Ramírez que dejó su sector más productivo (carril izquierdo) y se perdió definitivamente en la cancha sin encontrar un lugar donde ubicarse. Para colmo Pardo, que reemplazó a Rossi, tuvo una muy mala jornada y, creo sin equivocarme, que sintió notoriamente la salida del equipo titular luego de haber terminado una muy buena primera ronda, inclusive siendo el tercer goleador del equipo.

Después ,la decisión de cambiar a Ferreyra por Broggi o a Nico Martínez por Minici es materia entendible si tomamos en cuenta el especial cuidado que el técnico de Morón tenía sobre las alturas de los jugadores rivales.

Pero a mediados de la segunda etapa, Atlanta ya se había adueñado del partido y comenzaba a llegar 
con mayor continuidad al arco de Milton Alvarez.

Reconozcamos que el local tampoco fue un derroche de claridad ni de llegadas, pero en los pies de su número diez Diego García estuvieron los desequilibrios más punzantes y nadie de Morón pareció reparar en ello dejándolo siempre mano a mano con Broggi que debe haber soñado con este muchacho.

Y el local tuvo tres, muy precisas que entre la mala puntería y Milton desbarataron...la cuarta, centro bajo de izquierda a derecha, se pasa Minici y Dorregaray define cruzado para el triunfo bohemio.

No debería ser para alarmarse, pero si para tener en cuenta muchas cosas que quizás pasaron desapercibidas con los resultados favorables anteriores.

Algunos simplistas lo resumirán como una mala noche. Otros volcarán las responsabilidades al árbitro (que fue flojo para ambos). Pero para nosotros fue dejar al descubierto puntos flojos que siempre existieron y que por diversos motivos quedaban disimulados en las euforias resultadistas.